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        <title>Escenarios - Consuempresa.com.ar</title>
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        <title>Los hidrocarburos y la justicia en la distribución de los recursos económicos</title>
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        <description>Indudablemente los grandes temas y discusiones que éste siglo marca en el contexto del mundo, son los desafíos y la lucha de las naciones por la defensa y preservación de sus alimentos, el agua, la protección y la promoción del acceso a la tierra o a la propiedad -evitando su concentración en manos de pocos- junto con la defensa, recuperación y desarrollo de las fuentes de energía. Por ello, la iniciativa del Gobierno, de impulsar la sanción de la reciente Ley 26.741 -que declaro de interés público nacional el objetivo del logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, creó el Consejo Federal de Hidrocarburos y declaró de utilidad pública y sujeto a expropiación el 51% del patrimonio de YPF S.A. y Repsol YPF Gas S.A.-, debe ser considerada como una medida estratégica por cuanto estamos recuperando el rol de administrar parte de lo significan los insumos estratégicos de nuestro país, haciéndonos cargo de la soberanía hidrocarburífera que toda Nación debe ostentar.

Ahora bien, la promoción de aquella iniciativa, tanto en el escenario de las opiniones públicas en general como en el tratamiento en el propio Parlamento Nacional, reinstaló un debate sobre la renta petrolera en general, es decir no solo en lo que hace a las utilidades empresariales y su falta de reinvención en la actividad hidrocarburífera, sino también en su incidencia en el contexto de la Nación con las Provincias, como asimismo entre las provincias entre sí, sobre todo la incidencia de los recursos económicos que corresponden o deberían corresponderle -con un criterio de justicia federal- a la totalidad de las provincias argentinas en un país federal como el nuestro. 

Por ello, en esto último entiendo conveniente distinguir tres aspectos relevantes de esta cuestión, como son en primer lugar, las regalías petroleras de las cuales tanto se habla y hasta se confunde su concepto y significado; en segundo término, la distribución de fondos nacionales que debería readecuarse para garantizar un principio de justicia tributaria y de sostenimiento de la esencia del federalismo en materia de retenciones aduaneras o derechos de exportaciones a los hidrocarburos; y finalmente, circunscribiéndonos estrictamente a esta nueva ley, en lo que debió ser la participación de las provincias “no petroleras” en la conformación de la titularidad del paquete accionario expropiado a YPF. 

Entonces, lo primero a analizar, es lo concerniente a la regalías petroleras, término que -repito- en ocasiones es utilizado ligeramente llegando a confundir su significado, ya que las mismas no son otra cosa que la parte de la renta petrolera -o hidrocarburíferas para ser abarcativo no solo del petróleo sino también del gas- que les corresponde a las provincias titulares de los yacimientos de hidrocarburos por la detracción de sus riquezas, -recordemos que a partir de la reforma constitucional del ano 1994 -art. 124 C.N.- les corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio-. Por ello, no podemos hablar ni invocar la pretensión de coparticipar los derechos de regalías petroleras, pues ninguna provincia petrolera  podría ceder los fondos que le corresponden por ser las dueñas originarias de aquellos recursos naturales no renovables que se les extrae y de los cuales son titulares. Lo mismo acontece con otro tipo de regalías -aunque legisladas por otro marco legal- como son las  hidroeléctricas, respecto de aquellas provincias en cuyos territorios se encuentran las fuentes hidroeléctricas y como consecuencia perciben un canon por la renta de la energía producida; a nadie se le ocurriría que los entrerrianos resignemos regalías de Salto Grande hacia el resto de las provincias que no cuentan con la riqueza natural explotada. 
	
En cuanto al segundo de los aspectos aquí planteado, debemos entender que en la distribución de la renta petrolera argentina el Gobierno Nacional obtiene recursos económicos, fundamentalmente por las retenciones a las exportaciones de los productos minerales, haciéndose de fondos por los derechos de exportación de hidrocarburos creados en 2002 mediante la ley de Emergencia Publica y Reforma del Régimen Cambiario. En este tema se abre una discusión que debemos dar y reinstalar ante el Gobierno Nacional. 

Sabemos que desde el punto de vista fiscal, la Argentina se caracteriza por tener una fuerte concentración de la recaudación de los impuestos en la Nación, mientras que como contrapartida se ha ido acentuando la descentralización del gasto hacia todos los estados provinciales, lo que conlleva a concentrar mas los recursos en el Estado Nacional. También debemos dejar sentado que aquellos derechos de exportación -por ejemplo, a los hidrocarburos o a la soja y sus derivados- constituyen recursos económicos exclusivos de la Nación -art. 4 de la C.N. y art. 2 inc. a de la Ley de Coparticipación Federal Nro 23.548-; sin embargo se ha venido planteando desde hace mucho tiempo un criterio de política redistribuida de estos recursos económicos ante todas las provincias argentinas, para generar un impacto positivo en la actividad económica, dotar de mayores ingresos a los estados provinciales y a sus municipios, mas en tiempos como los actuales en donde se están profundizando los problemas fiscales en todas las provincias. Y en este sentido cabe destacar la decisión política de la Presidenta, cuando en el año 2009 decidió coparticipar una parte de los recursos obtenidos por la percepción de los derechos de exportación a la soja. Así, mediante el Decreto N° 206 se creó el Fondo Solidario de la Soja por el que se coparticipó el 30% de la recaudación total, en base a los índices establecidos por la ley de coparticipación y no en base a la producción de las provincias. Por ello, aquel acto de reivindicación del federalismo en los recursos económicos se distorsiona, por cuanto las provincias no productoras de soja reciben por igual el 30% como el resto de las provincias sojeras, tal como es el caso de Entre Ríos que es la cuarta provincia productora de soja. 

Aquella suerte de deformación, generada por la inequidad de reparto igualitario para todas las provincias -que incluye obviamente a las provincias productoras de soja y a aquellas que jamás producirán este tipo de oleaginosa como las provincias patagónicas petroleras- se podría equilibrar disponiendo la coparticipación también del 30 % de los derechos de exportación que la Nación percibe en concepto de derechos de exportación por los hidrocarburos, resultando así mas justo desde el plano geopolítico. Hoy, provincias que no producen soja -la mayoría productoras de hidrocarburos- reciben parte de este fondo solidario de la soja, que en el 2011 importó la suma de $7.249 millones de pesos, además de percibir, como vimos, las regalías por la extracción de los hidrocarburos que les pertenece. Ese 30% distribuido por la Nación a las provincias y municipios del país representó, solo éste primer cuatrimestre la suma de $ 2.600,3 millones, lo que proyectado al año 2012 podrá alcanzar la suma de $ 10.000 millones a coparticiparse.

Por otra parte, las provincias que producen cultivos como la soja -Entre Ríos- comprometen en cierta manera su productividad pues el recurso natural si bien no es agotable, su fuerte extracción de nutrientes afecta a los suelos. Por ello los derechos aduaneros por la exportación de hidrocarburos deberían integrar ese Fondo Federal Solidario del 30% y distribuirse también entre todas las provincias argentinas -productoras y no productoras de hidrocarburos-, fortaleciendo una política tributaria justa, federal y solidaria.   

Vinculado con lo expresado anteriormente, surge el tercer y último aspecto que planteo y que es, o mejor dicho fue, la nueva inequidad que se tradujo en el contenido del texto de la ley de expropiación de acciones a YPF aprobada, por cuanto importó una nueva resignación de futuros recursos económicos para las arcas entrerrianas. Entiendo que debimos plantear una verdadera injerencia federal en la nueva conformación del capital social de la empresa, por cuanto, como ya se ha dicho, se crea el Consejo Federal de Hidrocarburos -art. 4 de la Ley 26.741- que incluye e incorpora a todas las provincias para velar por la soberanía hidrocarburífera y diseñar las políticas energéticas, pero cuando dispone la tenencia de la porción de acciones expropiadas que la ley les da las provincias -art. 8 de la Ley- solo les reconoce participación en un 49% de las acciones sujetas a expropiación -es decir un 24,99 % del total del patrimonio social de la empresa- a aquellas que en su geografía producen petróleo -es decir las que integran la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos- y no a todas las provincias argentinas. 

Los argumentos de la sola participación en las acciones de YPF de las provincias productoras que tienen en su geografía el recurso natural no son justos ni atendibles, puesto que en verdad la ley debió ser coherente y consecuente con un criterio federal en la participación accionaria, donde todas las provincias argentinas sean titulares de parte de las acciones. Las provincias productoras de hidrocarburos reciben las regalías petroleras, y su virtud de ser las dueñas de los recursos energéticos hidrocarburíferos se ven compensadas por lo cánones que el sistema jurídico argentino les asigna como ya vimos; aquí estamos hablando de la propia finalidad que la ley persigue: la defensa de la soberanía hidrocarburífera y el diseño de las políticas energéticas en donde debemos ser parte como todas las provincias en un país federal. Por otra parte las acciones expropiadas, que representan el capital de la empresa que pasaría formar parte de los argentinos nuevamente, serán afrontadas con el dinero y los recursos de todos los argentinos, no solo con el de las provincias de la OFEPHI. Es decir que como se ha dicho, a YPF la construimos entre todos y la vamos a recuperar con el esfuerzo también de todos, YPF es una empresa que no solo esta representada por pozos de petróleo que están el las provincias que cuentan con el recurso natural, sino que representa la producción en refinerías, petroquímicas y en toda la red de comercialización que no solo se desarrollan en las provincias petroleras sino también en otras que no lo son. 

Pero además recordemos que existen provincias argentinas que no pertenecen a la OFEPHI y que se encuentran en desarrollo potencial hidrocarburífero; a modo de ejemplo podemos citar a Chaco que anunció el descubrimiento de petróleo, otras como Corrientes, Misiones, Córdoba, San Luis, Santa Fe, San Juan, La Rioja y nuestra provincia de Entre Ríos han firmado acuerdos de exploración, la mayoría con YPF; territorios provinciales donde existen probabilidades de la existencia de hidrocarburos, etc. Incluso aquí recobra relevancia nuevamente aquel argumento de que muchas de estas provincias son productoras de soja y contribuyen a la generación de los recursos económicos de los derechos aduaneros que la Nación decidió coparticipar en parte a todas las provincias, incluso a aquellas petroleras que hoy se ven beneficiadas en la participación accionaria de YPF y en desmedro del resto de las provincias. 

Por eso, todas las provincias deberían haber sido parte en YPF, no solo componer el Consejo Federal sino también participar en la distribución de los dividendos el día de mañana, puesto que en un plano de igualdad y contra el argumento de que las productoras de hidrocarburos aportan el recurso natural, éstas ya tienen regalías que le son propias, en cambio Entre Ríos si bien no tiene aquel recurso -al menos hasta ahora-  tiene el recurso verde -la soja- y debe distribuirlo, a través de las retenciones entre todas las provincias. Se calcula que YPF en 2011 obtuvo utilidades por casi $5.400 millones de pesos, y de suponer que aquellas ganancias de la empresa se redistribuyeran a sus accionistas, cerca de $1.350 millones serían distribuidos entre las provincias. Por tal motivo, insisto, y siendo absolutamente respetuoso del derecho de las provincias petroleras -que reitero, tienen las regalías- la ley debió haber reconocido legítimamente al contexto de todas las provincias argentinas, no solo en el Consejo Federal sino en todos los beneficios presentes y futuros de la empresa YPF, y ser como entrerrianos -en nuestro caso- verdaderos y legítimos actores en el desarrollo de la matriz energética argentina. 

	Queda mucho camino por desandar y muchas discusiones que replantear en pos de las reivindicaciones a conseguir, por lo que, como entrerrianos, debemos hacer honor a nuestro federalismo que la historia se encargó de marcar a fuego en cada uno de nosotros. 

&amp;lt;b&amp;gt;Dr. Diego Lucio Nicolás Lara
Diputado Provincial &amp;lt;/b&amp;gt;</description>
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        <title>El PBI creció mucho, pero no se refleja en la gente que más lo necesita</title>
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        <description>Por Luis San Martín 10 preguntas a Carlos Brown, diputado nacional por el Frente Popular y referente del peronismo disidente.

Duhaldista, presidente del Movimiento Productivo Argentino y diputado nacional por el Frente Popular, Carlos Brown analiza la situación del peronismo, la ausencia de liderazgos en la oposición y la dinámica política del kirchnerismo.

&amp;lt;u&amp;gt;Entrevista que fue publicada en la Revista Debate. &amp;lt;/u&amp;gt;

1. &amp;lt;b&amp;gt;¿Cuántos peronismos hay hoy? Más de uno, por lo menos, si se tiene en cuenta la posición crítica de los federales al gobierno.&amp;lt;/b&amp;gt; Hay un solo peronismo, pero hay que saber bien quién lo expresa. Creemos que somos nosotros, desde la posición denominada disidente, quienes expresamos claramente la posición del peronismo. En el oficialismo hay un pretendido peronismo progresista que no se compadece con la realidad de los hechos o de las acciones que realizan.

2. &amp;lt;b&amp;gt;¿Cuáles, por ejemplo?&amp;lt;/b&amp;gt; Hay una cantidad de temas en donde se muestra un discurso de defensa de los sectores más postergados que, en la realidad, termina beneficiando a los sectores de mayores recursos. El PBI creció mucho, pero no se refleja en la gente que más lo necesita. Y esto a nuestro criterio no es hacer peronismo.

3. &amp;lt;b&amp;gt;Esta situación en el interior del peronismo, ¿es una crisis más de las tantas que ha tenido o representa una irremediable ruptura? &amp;lt;/b&amp;gt;No sé. Tendría que haber un cambio en las posiciones que sustenta el oficialismo. Y las cosas que están pasando no habla de que eso pueda suceder… Le doy un ejemplo: acaba de cerrar el frigorífico Swift de Rosario, dejando en la calle a cinco mil personas. Esto es fruto de las políticas vinculadas con la carne que ha implementado el gobierno donde se han perdido entre 10 y 12 cabezas de ganado. En eso tenemos diferencias porque por supuesto, esto afecta a los trabajadores de frigoríficos, a los pequeños y medianos productores.

4. &amp;lt;b&amp;gt;En el peronismo disidente no se observan nuevos liderazgos. ¿Es posible que surjan?&amp;lt;/b&amp;gt; En las elecciones no hemos sabido ir juntos y, consecuentemente, cada uno ha sacado un pedacito minúsculo. Esto ha perjudicado a los liderazgos que existían. Así que habrá que esperar una recomposición.

5. &amp;lt;b&amp;gt;¿Se daría en el Congreso como escenario?&amp;lt;/b&amp;gt; Lo estamos intentando. Tenemos un bloque de 23 diputados que expresan a los Rodríguez Saá, a Eduardo Duhalde, a sectores del peronismo santafesino y a Francisco De Narváez, entre otros. No deja de ser un elemento positivo que permite visualizar, hacia delante, una compactación de todo ese sector.

6. &amp;lt;b&amp;gt;Usted dice que el Gobierno privilegia a ciertos sectores económicos. Sin embargo tiene un enfrentamiento con el Grupo Clarín. ¿Cómo se explica? &amp;lt;/b&amp;gt;Clarín era un aliado del Gobierno. Lo favoreció a Néstor Kirchner en su proceso eleccionario, favoreció a la actual Presidenta en su primera elección... Después vino el conflicto con el campo y la gente de Clarín no estuvo de acuerdo con el Gobierno. A partir de allí se intenta reducir el poderío Clarín, para tener esos medios a disposición del Gobierno y manejarlo como se les ocurra. Es un enemigo circunstancial. Y antes era un amigo circunstancial.

7. &amp;lt;b&amp;gt;¿Qué espera, políticamente, para este año? &amp;lt;/b&amp;gt;Creí que, con la fuerza que tiene en el Congreso y con los votos obtenidos, iba a haber una actitud más integradora por parte del Gobierno. Lamentablemente los primeros pasos no lo han sido y, aparentemente, no lo va a ser de aquí en más. Vamos a estar frente a una profundización del modelo, que, en verdad, es una profundización de sus planteos autoritarios. Falta una estrategia de país que plantee el problema del desarrollo nacional y las posibilidades de aprovechar el comercio exterior con unos beneficios fantásticos que nos está dando un mundo demandante.

8.&amp;lt;b&amp;gt; ¿Cómo observa el mundo sindical y su relación con el Gobierno y con el peronismo en general?&amp;lt;/b&amp;gt; Es otro espacio que el Gobierno quiere tomar. Lo han empezado a plantear con el tema de la Uatre y el Renatre y lo van a seguir seguramente con otros sectores, porque lo que quiere el Gobierno es la caja de los gremios. Pero el sindicalismo, sin perjuicio de que Hugo Moyano haya sido un hombre afín, no es un espacio propio.

9. &amp;lt;b&amp;gt;¿Cree que ése es el único parámetro que tiene en cuenta?&amp;lt;/b&amp;gt; Se basa en el manejo y la concentración del dinero en la Nación y la eliminación del planteo federal. La Nación tiene más del 70 por ciento de los recursos y las provincias están todas con problemas... Lo mismo, los municipios. Además, maneja todo el sistema de subsidios.

10.&amp;lt;b&amp;gt; Con la quita progresiva de subsidios, ¿cree que va a haber una reacción social de la clase media?&amp;lt;/b&amp;gt; No, este Gobierno sigue teniendo un alto nivel de acompañamiento. Hay una encuesta que dice que la Presidenta tiene más de un 70 por ciento de imagen positiva. Evidentemente, debo estar en el equipo equivocado. Pero me parece que la gente hoy se deja llevar por algunas percepciones.</description>
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        <dc:date>2011-12-13T10:55:00+01:00</dc:date>
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        <title>Los ejes económicos de la nueva gestión presidencial</title>
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        <description>Ya instalados en el segundo mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, podemos analizar cómo se vislumbra el escenario económico de los próximos meses, en donde tendremos un 2012 con un menor ritmo de crecimiento de la economía, conflictividad salarial con los gremios, y una inflación que seguirá siendo protagonista de la agenda económica.

El presente año cerrará con un crecimiento del PBI en un 8%, y se espera que para el año próximo el crecimiento no supere el 4%. Se espera una inflación que superará el 20% y los salarios que seguirán este ritmo.

El 2012 será un año de mayores sacrificios y exigencias. Será un período en el cual seguramente se irán notando los “ajustes” que ya se empezaron a ejecutar, por ejemplo, en el caso del progresivo desmantelamiento de los subsidios, lo cuales fueron necesarios en los primeros años post-convertibilidad y que con el correr de los años siguieron sosteniéndose a un alto costo para el fisco, pero que sirvieron para menguar el efecto inflacionario.

Cuando en mis artículos anteriores venía sosteniendo la necesidad de “sincerar” la economía me refería a este tipo de cosas, el de los subsidios, el caso del INDEC, o el tema del control a las importaciones y a las exportaciones, por sólo nombrar algunos ejemplos.

La crisis internacional que se vive en los mercados y que está afectando a la economía real de los países, será otro de los factores que impactarán en nuestra economía interna.  Esta gestión convivirá con este contexto y deberá trabajar fuerte para que el impacto en lo interno sea el menor posible.

Dentro del contexto internacional, otro de los puntos a seguir y estar atentos es el de la volatilidad de los mercados de los comoditties agrícolas, con fluctuaciones en los precios que vienen marcando una desaceleración importante y esto traerá menores ingresos de divisas para el país.

El ordenamiento de las cuentas fiscales del gobierno es central. El déficit fiscal existente, atemperado por recursos extraordinarios de los que ya hemos hablado en otros artículos, configura una preocupación que la nueva gestión del ministro Lorenzino deberá atender. Dos cuestiones a tener en cuenta bajo este aspecto es que el menor crecimiento del PBI del año próximo traerá una menor recaudación fiscal y la inflación existente demandará nuevas pautas salariales tanto para el sector público como para el privado. 

En materia de política monetaria, los controles a la compra de dólares viene siendo un tema de discusión y es un aspecto que es un interrogante respecto a cómo seguirá de ahora en más, y eso trae incertidumbre para los empresarios y para quienes quieran invertir en el país. La ampliación de facultades hacia Guillermo Moreno para que además de manejar el comercio interior ahora maneje también el comercio exterior es una señal de alerta para los exportadores. Además, el retraso en el tipo de cambio hace que las ventas externas de nuestro país pierdan competitividad.

Otros dos temas centrales para la nueva gestión lo será el reingreso a los mercados internacionales de crédito, a los cuales el país ha estado fuera en estos últimos años por haber declarado en default su deuda. Y por otro lado, el atender la matriz energética del país, la cual está necesitando de fuertes inversiones. 

El stock de reservas de Banco Central será también otra de las variables a seguir. Con la intervención en el mercado de cambios para sostener el tipo de cambio en estos últimos meses el BCRA ha perdido u$s 6.000 millones desde diciembre del año 2010. 

Cabe recordar que también el BCRA ha utilizado reservas para pagar deuda. Este 15 de diciembre vencen, u$s 2.200 millones de deuda de cupones atados al PBI, que sumados a vencimientos con organismos internacionales y cupones de intereses de los bonos Discount y Global 2017, el BCRA perderá reservas por US$ 2.727 millones más en este mes.

Oficialmente el BCRA informó este pasado 7 de diciembre que se agotaron las reservas de libre disponibilidad, quedando unos u$s 1.900 millones por debajo de la Base Monetaria al 2 de diciembre.

La pérdida de reservas, y sumado a esto la fuga de capitales que se viene produciendo, si bien ha mermado en las últimas semanas, configuran centros de atención en los cuales la presidenta y su equipo económico prestarán también especial atención.</description>
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        <title>Diez años después, el mismo compromiso</title>
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        <description>Diez años atrás, en medio de una de las más profundas crisis políticas vividas en nuestro país, asumía por primera vez una banca como Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires.
Eran tiempos muy difíciles, con un sistema político sumido en una fenomenal crisis de representación. Todos recordarán el “que se vayan todos…”, clamor popular aquellos días.
En esas condiciones, a pocos días de asumir mi mandato, tuve la enorme responsabilidad de integrar la Asamblea Legislativa que designara el gobierno que iniciaría el proceso de normalización institucional del país, así como también, la responsabilidad de sancionar un conjunto de leyes fundamentales para afrontar la crítica coyuntura económica y social imperante entonces, algunas aun hoy vigentes.
A lo largo de mi mandato tuve asimismo la responsabilidad de presidir tanto la Comisión de Economía y Desarrollo Regional como la de Industria, logrando en ambas una importante labor, impulsando fuertemente diversas iniciativas algunas de las cuales pudieron finalmente convertirse en leyes, como ser el caso del Régimen de Promoción de la Industria del Software, Ley Nº 25.922; o del Régimen de Promoción de la Industria Vitivinícola y creación de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Ley Nº 25.849; o bien, el caso del Régimen de Promoción de Inversiones en Bienes de Capital, sancionado como Ley Nº 25.924, en base a un proyecto original del Poder Ejecutivo al cual pudimos incorporar un cupo fiscal adicional de $200 millones destinado exclusivamente a proyectos de inversión desarrollados por las PYMES; por citar sólo algunos ejemplos.
En el marco de las referidas comisiones hemos impulsado también y logrado la media sanción de proyectos de ley como el de creación del Instituto de Desarrollo Empresario Argentino (IDEAR), destinado a promover el desarrollo del sector PYME, sobre la base de un proyecto de mi autoria que recogía las exitosas experiencias del símil IDEB en la Provincia de Buenos Aires y del SEBRAE en Brasil; o bien aquel proyecto mediante el cual propusiéramos, gracias a un trabajo conjunto con el entonces Defensor del Pueblo de la Nación y el Movimiento Nacional de Fabricas Recuperadas, la modificación de la ley de quiebras en orden a facilitar a los trabajadores organizados en cooperativas el acceso a la propiedad de empresas en proceso de quiebra, importantísimo antecedente éste recogido luego en lo que finalmente resultó en la sanción de la Ley Nº 26.684, a mediados de este año.
He dejado también como antecedente al finalizar mi mandato una gran cantidad proyectos de ley orientados a promover sectores productivos, algunos recogidos luego por otros legisladores, como ser regímenes promocionales para la industria gráfica, la industria electro-electrónica, la industria biotecnológica, la industria naval, entre otros; asimismo la creación de un Fondo Nacional de Desarrollo Productivo, destinado al financiamiento extrabancario de proyectos productivos.
Tengo hoy el inmenso honor de volver a representar a los bonaerenses en el Congreso Nacional, y como hace diez años, si bien afortunadamente ya en otro contexto, el compromiso es el mismo.
Trabajaré responsablemente en la construcción de los consensos que el país necesita para seguir creciendo.
Particularmente, para que las iniciativas que ordenen y clarifiquen las reglas de juego para expandir la producción y el trabajo sean priorizadas en la agenda parlamentaria, así como toda aquella iniciativa en orden a mejorar efectivamente la competitividad de nuestra industria y de todos los sectores productivos en general, con más infraestructura, más financiamiento, mejor sistema tributario, menos asimetrías regionales, más políticas diferenciales para PYMES, mayor seguridad jurídica, etc.
Asimismo y como bonaerense debo decir, trabajaré intensamente en la búsqueda de los consensos políticos necesarios para introducir reformas de fondo a nuestro régimen de coparticipación federal de impuestos, no para la coyuntura, a largo plazo, de manera gradual, fiscalmente responsable, con metas objetivas, convergiendo progresivamente hacia un esquema más integral, transparente y justo de distribución de los recursos fiscales entre los tres niveles de gobierno.
Concluido el proceso electoral una nueva etapa comienza, con la oportunidad histórica de debatir y lograr consensos básicos en torno a éstos y otros tantos temas fundamentales para el futuro de nuestra Nación.
Ojalá podamos.</description>
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        <title>Mitos y Realidades de nuestra economía</title>
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        <description>Uno de los emblemas más invocados por el Gobierno Nacional es el proceso de reindustrialización que por efecto de sus políticas estaría experimentando nuestra economía, con una mayor diversificación e inserción de nuestra oferta exportable de productos manufacturados, así como una mayor sustitución local de los importados, proceso al que por supuesto todos los argentinos aspiramos.

Permanentemente la retórica oficialista nos señala vocación por el desarrollo de políticas activas que contribuyan de manera efectiva al mejoramiento de la competitividad de nuestra industria, a la generación de más y mejores puestos de trabajo, al mejoramiento de las condiciones de acceso al financiamiento, a brindar un apoyo diferencial para el desarrollo de nuestras micro, pequeñas y medianas empresas, etc.

Es curioso sin embargo observar, tras 8 años de fuerte crecimiento, pocos avances en este sentido, pues tenemos una actividad industrial aun altamente concentrada en unos pocos sectores que explican fundamentalmente su crecimiento (automotriz, siderúrgico, metalmecánico), con una deficiente capacidad para generar empleo, y un creciente déficit en el comercio exterior.

Más allá de los discursos en orden a profundizar el tan mentado “modelo”, lo cierto es que no se advierte un cambio significativo en el patrón de especialización productivo del país, continuando ausentes actividades o eslabones extinguidos durante los años 90’s, con inversiones que no logran quebrar la dinámica importadora.

En efecto, la propensión a importar resulta hoy superior a la de los años 90’s. Tenemos actualmente una elasticidad importaciones-producto de 4,2 (por cada punto de aumento del producto, las importaciones crecen 4,2%), mayor al 3,8% de los años de la convertibilidad.

Persiste una creciente demanda de bienes intermedios, piezas y accesorios que cubren eslabones faltantes de cadenas productivas, lo cual da cuenta de serias limitaciones en el proceso sustitutivo de importaciones que tanto se pregona, lo cual tiene a su vez correlato en el creciente deterioro de nuestro saldo comercial externo.

En 2010 el intercambio de manufacturas dejó un déficit cercano a US$ 25.000 millones para nuestro país, el cual según analistas podría superar al cierre del corriente año los US$ 32.000 millones; desbalance por supuesto compensado con el superávit generado por la exportación de productos agropecuarios (complejo sojero, fundamentalmente).

En materia de empleo los propios datos oficiales también nos marcan alguna pauta de análisis. La ocupación en la industria manufacturera ha crecido a tasas menores que el total de empleo privado, desacelerándose significativamente durante los últimos 5 años.

Resulta evidente por tanto que sólo con discursos y retórica productivista no se modifica la realidad.

Para que la economía argentina -y su entramado industrial- avance definitivamente hacia un sendero de crecimiento sostenible es necesario contar con una estrategia a largo plazo, con metas factibles, instrumentos idóneos y un fuerte énfasis a la capacidad de gestión, pues los escasos programas y mecanismos hoy a cargo del Ministerio de Industria de la Nación resultan claramente insuficientes, máxime si consideramos la subutilización crónica que esta cartera hace de sus créditos presupuestarios (transcurridas tres cuartas partes del ejercicio en curso sólo se ha ejecutado el 37% del crédito asignado para el fomento de las PYMES, y el 44% del asignado a políticas para la industria)

Si pretendemos como esbozara días atrás la Presidenta de la Nación, en ocasión del lanzamiento del Plan Estratégico Agroalimentario 2020, “industrializar la ruralidad”, “agregando valor en el origen, donde se producen las cosas”, más que discursos, necesitamos implementar urgentemente las políticas necesarias para profundizar el desarrollo de nuestra cadena agroindustrial, altamente competitiva y en capacidad de liderar la producción mundial de alimentos, integrando sobre la base de sus potencialidades y ventajas comparativas, a todas las todas las regiones productivas del país.

No podemos derrochar más años de crecimiento. Necesitamos de una vez por todas dar un salto cualitativo que nos coloque en la senda del desarrollo económico. Las condiciones externas continúan siendo inmejorables para hacerlo. Menos ruido y más nueces.

&amp;lt;b&amp;gt;Dr. Carlos R. Brown
Presidente del
Movimiento Productivo Argentino &amp;lt;/b&amp;gt;

www.carlosbrown.com.ar</description>
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        <dc:date>2011-08-23T11:14:00+01:00</dc:date>
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        <title>Rumbo a Octubre en medio de un contexto de crisis externa</title>
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        <description>Despejadas las elecciones primarias del pasado 14 de agosto y con los resultados a la vista, nuestro país comienza a transitar los últimos dos meses antes de las elecciones generales de octubre.

Bajo este horizonte cercano, la economía argentina se ve inmersa en un contexto de crisis internacional que según los especialistas tendrá un impacto negativo sobre nuestra economía. El tema es dilucidar si este impacto sucederá en el corto plazo o en el mediano, todo dependerá de la intensidad y el plazo que dure la crisis externa.

&amp;lt;b&amp;gt;VER ARTICULO COMPLETO EN DOCUMENTOS RELACIONADOS&amp;lt;/b&amp;gt;</description>
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        <dc:date>2011-08-20T11:03:00+01:00</dc:date>
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        <title>Rumbo a Octubre en medio de un contexto de crisis externa</title>
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        <description>Comenzamos a transitar los últimos dos meses antes de las elecciones generales de octubre en medio de un contexto de crisis internacional que en impactará en nuestra economía.

Acceda al artículo completo clickeando en el link de archivo adjunto</description>
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        <dc:date>2011-06-29T19:07:00+01:00</dc:date>
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        <title>¿Qué pasará en la economía después de Octubre? Parte II</title>
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        <description>Creo que el mayor logro de esta gestión económica del período “kirchnerista” es el de la reestructuración de la deuda pública. El tema de la compresión que ejercía la deuda fue central en la explosión de la economía en el 2001. Este año la Argentina con el 2,2% del PBI cubre el déficit primario, y los intereses de la deuda junto con los vencimientos de capital de este año. En 2001 nuestro país llegó a pagar el 3,8% de su PBI solamente en el pago de intereses de la deuda.

A diciembre de 2010 la deuda pública era de u$s 67.594 millones, con vencimiento este año por u$s 11.500 millones, y con un perfil de vencimientos hasta 2015 bastante moderado podríamos decir. Igualmente, en la actualidad nuestro país se encuentra fuera del mercado crediticio internacional debido a la deuda con el Club de París y al pasivo que mantiene con los bonistas que quedaron fuera del canje del año 2005. 

Esta es otra cuestión sobre la cual va a tener que trabajar la próxima gestión, volver a insertarse en los mercados internacionales de financiamiento ya que hoy las necesidades de caja del gobierno están siendo solventadas por préstamos del Banco Nación,  entidad que en lo que va del año le ha prestado al Tesoro $ 5.100 millones. El año pasado le prestó $ 6.250 millones. 

De acuerdo a los datos actualizados en el Ministerio de Economía a marzo de 2011, el Gobierno emitió deuda en el sector público por hasta $ 45.636 millones. De esa cifra, US$ 9.625 millones (39.655 millones de pesos) corresponden a la decisión oficial de utilizar las reservas del Banco Central -a través de emisiones de letras- para pagar deuda externa.

Volviendo al frente externo, hay que solucionar el problema del déficit de cuenta corriente que este año volverá a registrar nuestra balanza de pagos. El tener déficit en esta cuenta significa que nuestra economía pierde dólares y esto disminuye el nivel de reservas del Banco Central por lo cual nuestra economía pierda solvencia. Se estima que este año el Banco Central perderá u$s 2.000 millones.

Dos luces amarillas que están encendidas en nuestra economía son el de la balanza comercial, (que este año volverá a ser superavitaria pero en menor escala que 2010), y la salida de capitales que este año rondará los u$s 16.000 millones (dinero que sale del país y del circuito financiero).

Indudablemente que el impuesto inflacionario le ha permitido a esta gestión tener un alza importante en la recaudación. Si comparamos la recaudación tributaria (impuestos nacionales y lo recaudado por las provincias) en el período 2007-2010, vemos que la misma creció un 104%, pasando de $ 236.517 millones a $ 482.979 millones. Aproximadamente la recaudación nacional de impuestos viene creciendo mes año 2011 contra mes año 2010 un 32%. ¿Cómo es posible que la recaudación crezca a estos niveles cuando el PBI va a crecer este año un 6%? 

Indudablemente que el impuesto inflacionario tiene su acción y la teoría del INDEC de una inflación del 9% se cae por sí misma.
Quien gane en Octubre tendrá que atender varias cuestiones en materia económica. Palabras como “sinceramiento” y “gradualismo” considero serán claves para encarar la nueva gestión.</description>
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        <dc:date>2011-07-04T11:25:00+01:00</dc:date>
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        <title>¿Qué pasará en la economía después de Octubre? Parte I</title>
        <link>http://www.consuempresa.com.ar/escenarios/nota.php?id=175233</link>
        <description>Faltan cuatro meses para las elecciones, tan cerca como tan lejos a la vez. Se han definido las candidaturas y lentamente se va despejando el horizonte electoral.

El mes de Julio será clave en el posicionamiento para encarar la recta final hacia Octubre. Se vienen las elecciones en Santa Fé, Córdoba y Capital Federal, tres distritos de gran caudal de votos; por eso, será un mes para estar muy expectantes en materia política, además de ser un mes deportivo ya que se disputará la Copa América, y esto puede distraer en cierta forma al electorado.

Pero salteándonos algunos meses y ubicándonos directamente en los meses de Noviembre y Diciembre, y por qué no también en Enero y Febrero del año que viene, cabe por qué no ir analizando ¿qué puede pasar en la economía luego de las elecciones?

Ya lo vengo planteando en mis artículos hace varios meses, creo que el punto principal que necesita nuestra economía es “sincerar” la misma. 

Hay temas centrales en materia económica que nuestro país debe sincerar de una vez por todas, el problema que se plantea es que nadie quiere absorber los “costos” políticos y sociales que esto puede generar. Espero que quien gane las elecciones tome las riendas y pueda ser un buen administrador de este sinceramiento económico que inexorablemente debe ocurrir.

Cuando hablo de sincerar la economía me refiero por ejemplo a admitir que las cuentas públicas registran déficit fiscal que son cubiertos con préstamos de la ANSES, del Banco Nación y por la intervención del Banco Central. Sin el aporte que realizan estos tres agentes, las cuentas del gobierno registrarían déficit. En la contaduría del gobierno estos conceptos ya figuran como ingresos corrientes.

Hago mención también a la cuestión del comercio exterior. Cada vez se les complica más a las empresas competir en los mercados externos, sino simplemente les aconsejo a los funcionarios que dialoguen con empresarios y ellos les explicarán claramente lo que les está sucediendo. A muchas empresas les conviene hoy importar y comercializar localmente. 

El tipo de cambio está estancado, pero obviamente un aumento del mismo traería un riesgo inflacionario aún mayor si es que el gobierno se sigue manejando de la misma forma en su política fiscal y monetaria. Este año, nuestra economía terminará nuevamente con déficit en su cuenta corriente, cosa que no pasaba desde el año 2000 cuando allí se registró un déficit del 1,7% del PBI. 

Nos dan cifras del comercio exterior como se nuestro país sería un gran exportador. Es cierto, que aún mantenemos superávit comercial, pero también es cierto que cada vez este superávit es menor, la brecha se achica. Nuestro país exportó en el año 2010 por u$s 68.133 millones contra los u$s 202.000 millones de Brasil por ejemplo, o los u$s 72.000 millones de Chile, los u$s 300.000 millones que exportó México. Países europeos como España exportaron por u$s 247.000 millones, y ni hablar de Alemania que los hizo por u$s 1.270.300 millones. Entonces, cuando vemos lo que le vendemos al mundo, vemos que estamos muy lejos todavía. Y ni hagamos un análisis respecto a cantidades y valores, porque llegaríamos a la conclusión que nuestras exportaciones se deben en gran porcentaje gracias a un aumento de los precios externos que a un aumento en las cantidades exportadas.

Otro aspecto a sincerar es el del consumo. Nuestra economía está consumiendo más de lo que produce. Podemos hablar de un sobrecalentamiento; es decir, la demanda supera a la oferta y esto presiona sobre los precios. Cuál sería el sinceramiento aquí? Simplemente instrumentar medidas para aumentar la oferta y para esto se necesita inversión, y para que haya inversión hace falta ahorro público y privado. Y aquí encontramos otro dilema, por un lado el gobierno no está ahorrando (desapareció el superávit fiscal), y por el lado privado no hay ahorro sino que todo el ingreso se va al consumo, retroalimentando la rueda. Y a todo esto, debemos sumarle que lo poco que se ahorra va destinado a créditos al consumo y no a la inversión en ampliar la capacidad productiva.

El sinceramiento institucional del INDEC sería otro de los puntos. Nadie cree que tenemos una inflación del 9,7% anual (que ya es una tasa alta).
 
Hoy la Argentina vive una situación internacional muy favorable dada por el empuje que brindan Brasil y China. Los precios de nuestros productos primarios, principalmente la soja, están muy altos y esto si bien se pronostica una estabilidad de precios, se mantendrán altos según los especialistas. La mayor amenaza que se corre en el aspecto externo es lo que puede llegar a suceder por los problemas de deuda pública en países como Grecia y Estados Unidos.

&amp;lt;b&amp;gt;&amp;lt;i&amp;gt;Continúa en siguiente editorial en sección Escenarios&amp;lt;/i&amp;gt;&amp;lt;/b&amp;gt;</description>
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        <dc:date>2011-06-09T10:29:00+01:00</dc:date>
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        <title>El modelo cambió</title>
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        <description>Allá por el año 2002 lo que dio inicio al proceso de recuperación de la Argentina fue haber salido de un sistema de tipo de cambio fijo que ya estaba agotado y que debería haber sido corregido a mediados de la década del ’90.

Haber devaluado sincerando de esta manera la política cambiaria fue el puntapié inicial seguido por una fuerte apuesta a impulsar la inversión y el consumo. Estos fueron los tres pilares sobre los cuales se basó el nuevo escenario económico. Fueron las bases, actuaron de cimientos para la construcción de un nuevo modelo.

Esto trajo aparejado la vuelta de la competitividad a la economía argentina a través del impulso a la inversión, en conjunto con un tipo de cambio favorable, lo cual hacía que la balanza comercial crezca a raíz de un aumento de las exportaciones sobre todo, y de a poco se vaya hacia un proceso de sustitución de importaciones. Se lograría por esos años sostener una balanza comercial favorable.

Pero había que tener cuidado con una cuestión central, el control de la inflación debido a este aumento del tipo de cambio. Pero el gobierno por esos momentos tuvo una política de contención del gasto lo cual hacia que las cuentas mejoren debido a su vez por el aumento del consumo. Se lograba por esos años tener superávit fiscal.

Pero transcurrieron algunos años, y hoy estamos viviendo otra situación, el escenario ha venido cambiando. 

En primer lugar, el tipo de cambio está fijo nuevamente, diríamos, a una relación 4 a 4. Los industriales, especialmente las empresas pequeñas y medianas están pegando el grito en el cielo por este tema y ven como están perdiendo competitividad, sumando a esto otro factor como lo es el aumento de costos debido a la inflación. Hay empresas que hoy les está conviniendo importar y luego vender sus productos localmente. A esto se suma que Europa está atravesando una fuerte crisis, especialmente España, y esto hace que los precios de los productos exportables de algunos sectores, como el metalúrgico por ejemplo, tienda a bajar en el mercado internacional. 

Por otro lado, la balanza comercial está presentando una estrechez que hace dudar del margen de acción que esta variable venía otorgando para nuestro país; es decir, están entrando menos dólares de los que entraban estos años.
&amp;lt;i&amp;gt;
Tres cuestiones centrales en este aspecto&amp;lt;/i&amp;gt;:

1)	La balanza comercial arrojará un superávit menor al del año pasado, de unos u$s 9.000 millones para este año. 
2)	Desde el año 2007 hasta la actualidad se vienen fugando capitales por casi u$s 61.000 millones. Este año rondará los u$s 16.000 millones.
3)	Se calcula que el Banco Central este año finalizará con u$s 2.000 millones menos que en el 2010.

Por otro lado, también cabe decir que se calcula que a fin de año estarán agotadas las reservas de libre disponibilidad con las que cuenta el Banco Central, las cuales se han utilizado para pagar deuda. Para fin de 2011 las reservas igualarán a la base monetaria, un dato más que importante a tener en cuenta, una señal amarilla.

Ante este escenario, quien gobierne la Argentina a partir de fin de año tendrá que afrontar una situación compleja sin dudas, pero que aún estamos a tiempo de encauzar.</description>
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